El eterno retorno del amor
Cuando la verdad se torna eterna, cuando el alma ya no guarda rencor. Cuando somos capaces de asumir, de no negar, de dejar correr el llanto..... Y el humo en los pulmones oxidados.
Cuando por fin volvemos a sentirnos libres, cuando la opresión ya no nos aferra el pecho, cuando las manos no desgarran el rojo escrito del pecho, llamado corazón. Cuando ya no corre prisa, cuando todo de nuevo se torna nueva calma. Donde ya no hay tiempo, ni espacio. Sólo la nada.
Cuando somos capaces de retornar en esencia a lo que en esencia pura fuimos. Cuando nada desde fuera nos hace provocarnos errores a nosotros mismos. Cuando ya no se de ti. Cuando de mi ya no sabes querer, cuando de mi ya no sabes saber.
Cuando los labios ajenos ya no sepan a mis labios, cuando la sabia pura retorne al árbol. Cuando la contaminación acústica deje de llorar en tus oídos; cuando los cinco sentidos vuelvan a ser cinco. Cuando vuelva la razón más blanca que nunca... para volverse de nuevo paupérrima y débil con el siguiente sentimiento a la vuelta del amanecer.
Porque todos los días guardan amaneceres recíprocos, noches escasas y verdades a medias. Cuando la música sea capaz de transportarte de nuevo a lugares más lejanos que las mentes brillantes de tu rellano. Donde siga existiendo la vida y las emociones limpias. Donde la lluvia barra todas las heridas, sin sal, sin alcohol. Sin nada que pueda hacerte ver que olvidas.... sin que eso sea lo que tu corazón llega a hacer.
Cuando el frío deje de asolar tus horas, cuando los inviernos sean inviernos y las primaveras, el retorno del nuevo amor.
Amor. Eso de lo que todos rogamos escapar, rogamos no perecer, rogamos tener... Y algunos somos incapaces de mantener.
Por todas aquellas personas que vuelven a la vida cada invierno soleado, para que nunca falten las ganas de seguir; como el ave fénix entre las cenizas resurgir. Búscame cuando vuelvas a nacer. Te estaré esperando.
Cuando por fin volvemos a sentirnos libres, cuando la opresión ya no nos aferra el pecho, cuando las manos no desgarran el rojo escrito del pecho, llamado corazón. Cuando ya no corre prisa, cuando todo de nuevo se torna nueva calma. Donde ya no hay tiempo, ni espacio. Sólo la nada.
Cuando somos capaces de retornar en esencia a lo que en esencia pura fuimos. Cuando nada desde fuera nos hace provocarnos errores a nosotros mismos. Cuando ya no se de ti. Cuando de mi ya no sabes querer, cuando de mi ya no sabes saber.
Cuando los labios ajenos ya no sepan a mis labios, cuando la sabia pura retorne al árbol. Cuando la contaminación acústica deje de llorar en tus oídos; cuando los cinco sentidos vuelvan a ser cinco. Cuando vuelva la razón más blanca que nunca... para volverse de nuevo paupérrima y débil con el siguiente sentimiento a la vuelta del amanecer.
Porque todos los días guardan amaneceres recíprocos, noches escasas y verdades a medias. Cuando la música sea capaz de transportarte de nuevo a lugares más lejanos que las mentes brillantes de tu rellano. Donde siga existiendo la vida y las emociones limpias. Donde la lluvia barra todas las heridas, sin sal, sin alcohol. Sin nada que pueda hacerte ver que olvidas.... sin que eso sea lo que tu corazón llega a hacer.
Cuando el frío deje de asolar tus horas, cuando los inviernos sean inviernos y las primaveras, el retorno del nuevo amor.
Amor. Eso de lo que todos rogamos escapar, rogamos no perecer, rogamos tener... Y algunos somos incapaces de mantener.
Por todas aquellas personas que vuelven a la vida cada invierno soleado, para que nunca falten las ganas de seguir; como el ave fénix entre las cenizas resurgir. Búscame cuando vuelvas a nacer. Te estaré esperando.
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