As de corazones

Si algo he aprendido en el casino de la vida es que aquí jugamos todos. Que nuestro ego se ve condicionado por todos y cada uno de los nuestros. Que yo no soy nadie... y que nada tengo.

Cuando dominas la situación, cuando no crees ser peón del tablero. Joder, que bien sienta, que alegría, que control. Y después decepciones porque tu eres el juego y él el jugador. Necesito un tiempo para recomponerme, un tiempo para volver a empezar.

Como enamorarse de nuevo, para de nuevo caer en el abismo. Al final tropezamos y caemos siempre en lo mismo. Por pecar de ingenua, por querer al carió más que a uno mismo. Porque los días grises quieren conmigo quedarse y yo rezo porque las nubes vuelen con el cierzo del invierno.
El invierno del mundo.

Cuantas decepciones, cuantos llantos, cuantos libros a mitad dejados. Cicatrices fraguadas al calor de las llamas. Dádnos aire, dádnos mar; esencias de libertad.
Dádnos la vida, negarnos la paz, que poco a poco la conseguiremos, quitando tintes de maldad.

Y en el momento en el que las pistolas ladres, estallarán los ríos en su cauce y tú no podrás contenerlo. Dejarás de ser ganador para ser infierno. Yo cuplier con as bajo la manga.

Y entre tanta carta asomará de nuevo el as de corazones. Comenzaremos una nueva partida, volarán los sueños lejos... y volveremos a empezar.




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