Lucille

Nos desperezamos, se levanta una hora antes que yo. Me despierta saltando sobre la cama, con alegría casi inhumana. Buenos días.
Luego comemos, más tarde cocinamos. Me habla de comida vegetariana, de vegetales, de vegetar toda la vida tras mi espalda.
Amanece el día con  Lucille de fondo, siendo ya leyenda. Después suena Aretha, oh triste happy day.
La cocina comunica con el salón, el salón con el mundo exterior. Tu mesa parece el mítico casino de la mafia, humo subiendo, luz bajando, y nosotros jugándonos la vida.
Y la música sigue sonando, y liamos los cigarros, y se nos lía la vida, o nosotros la liamos. La campana esta puesta, huele a verdura fresca, versiones originales, la ropa tirada, el pijama de ayer, no más canciones de Pitingo. You're killing me softly.

Ayer el viento soplaba fuerte, tuve que cerrar la ventana, se escapaban los sueños, pequeños ataques epilépticos antes de dormir. Esta noche parece haber planes, de ejércitos sin armas, de revolución en las calles. Pero mientras llega seguimos moviendo los pies al ritmo del blues, y haciendo dúos de ducha en el desierto de tu corazón. Otro cigarro. Otra canción.

Dicen que cambia el tiempo, bajan las temperaturas, esperemos que el alma no se nos congele. A ver, si de una vez por todas, logramos no perder los ases bajo la manga.
A ver si de una vez por todas, deja de llover en tus pupilas... y empezamos a crecer.






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